El Papa León XVI, durante un evento en la Capilla Sixtina el 2 de junio, destacó la figura del cardenal Iuliu Hossu (1885-1970), obispo greco-católico rumano reconocido por su valentía al proteger a miles de judíos durante el Holocausto. El pontífice lo describió como «hombre de diálogo y profeta de esperanza», cuyo legado debe guiar al mundo contemporáneo en la lucha contra la violencia, especialmente cuando afecta a grupos vulnerables como niños y familias.
Un mártir comprometido con la salvación de vidas
El Papa resaltó que Hossu, como obispo de Cluj-Gherla entre 1940 y 1944, jugó un papel crucial en la prevención de la deportación de judíos del norte de Transilvania a campos de exterminio. Su labor, que actualmente está siendo evaluada para ser reconocida como «Justo entre las Naciones», implicó riesgos significativos tanto para él como para la Iglesia que representaba. El proceso de reconocimiento inició en 2022.
Conmemoración ecuménica en la Capilla Sixtina
En el acto, organizado en el marco del Jubileo dedicado a la esperanza, participaron representantes de la Federación de Comunidades Judías de Rumanía, encabezados por su presidente Silviu Vexler, y de la Iglesia greco-católica rumana, con el obispo Cristian Crișan. Esta celebración coincide con el «Año nacional del cardenal Iuliu Hossu», declarado por el Parlamento rumano en el 140 aniversario de su nacimiento.
Un llamado a la caridad y al perdón
León XVI recordó una carta pastoral de Hossu dirigida a su clero en 1944, donde instaba a «ayudar a los judíos no solo con pensamientos, sino también con sacrificio», subrayando que «la primera preocupación del momento presente debe ser esta obra de socorro». El Papa destacó también la frase del cardenal rumano: «Dios nos ha enviado a estas tinieblas del sufrimiento para dar el perdón y rezar por la conversión de todos», que define su espiritualidad de fe inquebrantable y amor hacia los perseguidores.
Reconocimiento a un líder sin concesiones
El presidente de la Federación Judía de Rumanía, Silviu Vexler, calificó las acciones de Hossu como «inimaginables y casi incomprensibles», al haber arriesgado su vida, comunidad e Iglesia para salvar a desconocidos. Por su parte, el cardenal Lucian Mureşan, arzobispo mayor de la Iglesia greco-católica rumana, describió al beato como «un hombre de Dios» cuyo legado es su «lucha ininterrumpida por la verdad y la justicia», basada en su amistad con Dios y el prójimo, más allá de diferencias religiosas o étnicas.
«¡Digamos «no» a la violencia, a toda violencia, más aún si se perpetra contra personas indefensas e indefensas, como los niños y las familias!»