La temporada inicial de 2023 en la Fórmula 1 quedó marcada por una intensa competencia interna en Red Bull Racing, algo que ha sido recientemente reconocido por Max Verstappen. El tricampeón mundial afirmó que albergar a dos pilotos de élite bajo un mismo techo inevitablemente genera fricciones, afectando la armonía del equipo. Esta reflexión surge en medio de las comparaciones con la actual rivalidad entre Oscar Piastri y Lando Norris en McLaren.
El ascenso inicial de Checo Pérez
Sergio ‘Checo’ Pérez comenzó aquel campeonato con un rendimiento impresionante: acumuló dos victorias, dos segundos lugares y un quinto puesto en las primeras cinco competencias. Este desempeño lo posicionó como un serio competidor no solo para sus rivales externos, sino también para su compañero de escudería, lo que desencadenó tensiones dentro del equipo austriaco. Por momentos, el tapatío apareció como el principal obstáculo para las aspiraciones de Verstappen.
Lejos de tratarse de una cuestión de habilidad, la tensión provenía de la dinámica interna de Red Bull. La presencia de dos conductores capaces de pelear por el campeonato generó desconfianza en sectores clave de la organización. Voces influyentes como la de Helmut Marko, entonces asesor deportivo del equipo, junto con comentarios del padre de Verstappen, Jos Verstappen, comenzaron a cuestionar públicamente el nivel del mexicano, interpretado como una señal de alarma ante su creciente amenaza.
El cambio de rumbo en Miami
Tras la quinta carrera del año, disputada en Miami, la trayectoria de Pérez mostró una marcada inflexión. Aunque continuó obteniendo resultados aceptables, ya no logró mantener el ritmo exigido para disputar el título mundial. Desde ese punto, no volvió a ganar una carrera, y sus apariciones en el podio se alternaron con actuaciones irregulares, lo que terminó por marginarlo de la pelea por el campeonato.
Esta evolución consolidó su rol como segundo piloto, permitiendo que Verstappen asumiera el protagonismo absoluto dentro de la escudería. Red Bull concentró entonces sus esfuerzos en respaldar al neerlandés, quien se transformó en la pieza central de la estrategia del equipo para el resto de la temporada.
La reflexión de Verstappen sobre la convivencia de élites
En una intervención reciente en el podcast “Pelas Pistas”, Max Verstappen abordó el tema de la convivencia entre pilotos de alto nivel, utilizando la situación actual en McLaren como ejemplo.
“Cuando tienes a los dos mejores pilotos en un equipo, siempre se van a estorbar mutuamente. Y, al final, aunque el equipo sea dominante, acabará por separarse y tener problemas”.
Además, expresó su postura frente a la gestión de escuderías:
“Si yo fuera jefe de equipo, jamás correría ese riesgo. La situación se vuelve aún más insostenible cuando se lucha por el Campeonato, y creo que lo veremos muy pronto en la Fórmula 1”.
Estas declaraciones confirman que la rivalidad interna vivida en 2023 no fue un episodio aislado, sino un fenómeno que impactó directamente en las decisiones estratégicas y en el ambiente dentro del equipo. Verstappen destacó que la coexistencia prolongada de dos aspirantes al título puede comprometer la estabilidad y el éxito colectivo a largo plazo.
La filosofía de sucesión según Verstappen
El piloto neerlandés también compartió su visión sobre cómo deberían estructurarse los equipos dominantes. Para él, es clave implementar una transición generacional clara: cuando un piloto experimentado alcanza su pico, debe existir un joven talento preparado para asumir el liderazgo conforme el rendimiento del veterano comience a declinar. Esta filosofía, sostuvo, debería regir la selección y manejo de pilotos en la máxima categoría del automovilismo.