México enfrenta una creciente vulnerabilidad energética debido a su marcada dependencia del gas natural importado, pese a poseer reservas significativas que no han sido debidamente explotadas. Actualmente, apenas se produce el 25.5% del gas que se consume en territorio nacional, mientras que el 74.5% restante proviene principalmente de Estados Unidos, lo que representa un riesgo estructural para la seguridad energética del país.
Fragilidad en la autosuficiencia energética
En 2025, la producción interna de gas natural se estima en 2,216 millones de pies cúbicos diarios, muy por debajo del consumo promedio, que alcanza los 8,689 millones de pies cúbicos por día. Esta brecha evidencia la falta de una estrategia clara y efectiva para impulsar la producción nacional, exponiendo al país ante eventuales interrupciones en el suministro externo.
Un claro ejemplo de esta fragilidad ocurrió en el invierno de 2021, cuando el gobernador republicano Greg Abbott ordenó la reducción unilateral de las exportaciones a México, como consecuencia de las heladas en Texas. La medida, que incluyó la amenaza de cerrar por completo las válvulas, puso en jaque los contratos vigentes entre empresas públicas mexicanas y productores privados estadounidenses.
Descenso en la producción y desgaste institucional
En los últimos diez años, el consumo de gas natural en México ha crecido aproximadamente un 30%, mientras que la producción nacional ha caído cerca del 50%. Esta paradoja se acentúa por la insuficiencia en infraestructura, planeación deficiente, baja inversión y una regulación inadecuada, que han impedido aprovechar los campos potenciales del país.
Petróleos Mexicanos (Pemex), principal productor de gas natural en México, se encuentra en una profunda crisis financiera. Dado que gran parte del gas que produce es asociado a la extracción de petróleo, la disminución de la inversión en exploración y explotación petrolera ha impactado directamente en la producción de gas. Mucho de este gas se pierde al quemarse, por carecer de una política específica para su captación y uso.
Camino hacia una nueva estrategia energética
Ante este escenario, resulta urgente replantear la política energética nacional en materia de hidrocarburos. La Estrategia Nacional del Sector de Hidrocarburos y Gas Natural 2024-2030 plantea objetivos ambiciosos, pero sin alianzas con el sector privado, será imposible alcanzarlos.
Se requieren reformas impositivas que incentiven la inversión, así como un marco regulatorio más ágil y predecible. “Sin alianzas con empresas privadas, Pemex no logrará los objetivos planteados en la Estrategia Nacional del Sector de Hidrocarburos y Gas Natural 2024-2030”.