Un petrolero que transportaba entre 85.000 y 90.000 barriles de petróleo mexicano arribó a La Habana tras partir desde el complejo petroquímico de Pajaritos, ubicado en Veracruz y operado por Petróleos Mexicanos (Pemex), en un contexto de creciente tensión diplomática con Estados Unidos tras la detención del exmandatario venezolano Nicolás Maduro.
Envío estratégico en escenario geopolítico complejo
El buque cisterna Ocean Mariner fue detectado por última vez en rumbo hacia la capital cubana el viernes a las 2:39 p.m. UTC, con arribo previsto a las 3 a.m., según datos de rastreo marítimo y reportes navieros recopilados por Bloomberg. El embarque salió de México el 5 de enero, en un momento clave tras el colapso del gobierno de Maduro, lo que ha reconfigurado los flujos energéticos hacia la isla caribeña.
Estados Unidos ha expresado su descontento ante los envíos de crudo mexicano a Cuba, situación que ha generado críticas entre legisladores norteamericanos y ha profundizado las fricciones entre la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Donald Trump.
Justificación del gobierno mexicano
Sheinbaum ha defendido los suministros, asegurando que continuarán como parte de compromisos contractuales y como una forma de apoyo humanitario. Durante su conferencia matutina del miércoles, señaló:
“Con la situación actual en Venezuela, México se ha convertido en un proveedor importante. Antes era Venezuela, pero es parte de lo que históricamente se ha enviado”.
La mandataria subrayó que ciertas exportaciones responden a obligaciones previas, destacando la continuidad de una política energética que ahora adquiere mayor relevancia regional.
Sin comentarios oficiales de Pemex ni gobierno federal
Ni la presidencia de México ni la petrolera estatal Pemex emitieron declaraciones al momento sobre el envío, tras una solicitud de comentarios realizada fuera del horario laboral. La información fue previamente difundida por la agencia France-Presse y corroborada mediante monitoreo satelital y movimientos de flota marítima.
Con la salida de Maduro del poder, Cuba ha perdido a su principal aliado energético, lo que ha abierto espacio para que México asuma un rol más protagónico en el suministro de crudo, desencadenando reacciones en cadena en la política exterior del hemisferio.