Una nueva cinta del cineasta mexicano Nicolás Pereda explora con humor incisivo las dinámicas torpes y a menudo ridículas que surgen en las entrevistas mediáticas, mientras retrata la vida de tres compositoras de música contemporánea que lidian con obstáculos cotidianos: desde maridos celosos hasta vecinos molestos por el ruido. La película, titulada Lo demás es ruido, transcurre casi en su totalidad dentro de un departamento, construyendo una atmósfera íntima y caótica donde las conversaciones se entrecortan, las luces fallan y los diálogos derivan en absurdos. El filme se estrena en la sección Forum de la 76° edición de la Berlinale, consolidándose como una sátira aguda del periodismo cultural y de las relaciones humanas.
Entre la entrevista y la incomodidad
La cinta no solo se burla de las entrevistas mal preparadas, sino que las convierte en su eje narrativo. A través de personajes como Lázaro y Paco, entrevistadores improvisados y técnicamente ineptos, Pereda expone la precariedad del oficio periodístico: “Es un trabajo precario en el que tendrían que sacar miles de entrevistas, muchos no tiene la menor idea de con quién están ni de nada. Y es normal, pero es desafortunado al mismo tiempo”, confiesa el director. La inspiración surgió de su propia experiencia promocionando Fauna, cuando tuvo que enfrentar una maratón de entrevistas repetitivas y superficiales.
Además, el cineasta señala la influencia de su entorno personal: su madre, dedicada a la música clásica contemporánea, y sus amigas, cuyas historias y quejas formaron parte de su infancia. Junto con Juan Francisco Maldonado, co-guionista, construyó un universo femenino complejo, donde el arte coexiste con la lucha diaria. “Algo que me gusta del arte contemporáneo es que siempre estás al borde de preguntarte: ¿esto qué es?”, afirma Pereda, destacando cómo esa ambigüedad genera tensión y comedia.
Género, intimidad y dinámicas de poder
Una escena clave muestra a los entrevistadores hablando en off en un café, mientras las mujeres conversan en la sala del departamento. Esta dualidad revela una diferencia marcada en los estilos de comunicación: mientras los hombres construyen una intimidad artificial y torpe, las mujeres —madre e hija— interactúan con naturalidad y complicidad. “Luisa y Tere son familia, y Lázaro y Paco no se conocen”, aclara Pereda, subrayando la fragilidad del vínculo entre los hombres, que simulan ser un equipo periodístico cuando apenas se conocen.
El final de la película, descrito como “un poco burdo”, pone en evidencia cómo los hombres terminan exhibiéndose, mientras las mujeres observan con claridad y distancia. “Ellos son los que terminan exhibiéndose”, reconoce el director, señalando una audacia masculina que contrasta con la seguridad femenina. La escena refleja una crítica sutil sobre cómo los hombres construyen su intimidad a través del reconocimiento profesional, mientras las mujeres la tienen asumida desde otros espacios.
Un elenco fiel y en constante evolución
La filmografía de Pereda se caracteriza por un núcleo estable de actores, conocidos como Las Lagartijas: Teresa Sánchez, Lázaro G. Rodríguez y Francisco Barreiro. A lo largo de los años, sus trayectorias han crecido fuera del cine de Pereda: Sánchez alcanzó reconocimiento internacional con La camarista de Lila Avilés, mientras Rodríguez ha explorado su identidad personal y artística, incluso cambiando su nombre como una declaración de principios. “Hay una alegría en el hecho de que ahora estamos todos en otro lugar”, comenta el director.
La relación entre el cine y el teatro independiente de Las Lagartijas es simbiótica. Algunos materiales no utilizados en películas han sido reconvertidos en obras teatrales, como Montserrat o Lázaro, esta última centrada en la transformación personal del actor. “Lázaro tiene mucha más injerencia en las películas que yo en las obras”, admite Pereda, destacando cómo el diálogo constante entre ambos proyectos enriquece su trabajo creativo.
“Una película que se pitorrea de las entrevistas, hace a la presente entrevista un poco menos que imposible. Aun así, intentamos platicar con Nicolás Pereda.”