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En la pantalla chica mexicana pocas trayectorias han dejado una huella tan profunda como la de Victoria Ruffo, cuya presencia escénica ha trascendido generaciones y formatos. Con una carrera forjada a base de entrega, intensidad y personajes inolvidables, la actriz de 63 años es reconocida ampliamente como la máxima representante del género telenovelístico en México.
Su trayectoria no sigue el patrón habitual de desvanecimiento con el paso del tiempo, sino todo lo contrario: Victoria Ruffo ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Desde sus inicios con papeles juveniles y apasionados hasta sus más recientes interpretaciones maternas y complejas, ha transitado cada etapa con autenticidad. Su evolución refleja también la transformación del melodrama mexicano, adaptándose a nuevas audiencias sin sacrificar la profundidad emocional que la definió.
Lo que distingue a Ruffo no es solo su longevidad, sino su capacidad de conectar con el público a través de personajes cargados de humanidad. Su habilidad para transmitir dolor, dignidad y resiliencia en escenas dramáticas la ha convertido en un referente, incluso en las plataformas digitales, donde nuevas generaciones la descubren y celebran.
Su primer gran salto como protagonista absoluto llegó con La Fiera (1983), una telenovela bajo la producción de Valentín Pimstein que la posicionó como una fuerza nueva dentro del melodrama clásico. Junto a Guillermo Capetillo y Rocío Banquells, encarnó a una joven humilde, rebelde y noble, que luchaba contra los prejuicios sociales. Este papel marcó el nacimiento del fenómeno Ruffo en la televisión nacional.
Cuatro años después, en Victoria (1987), producida por Ernesto Alonso, profundizó su registro dramático. La historia de una mujer atrapada por secretos familiares y amoríos imposibles le permitió explorar un arco emocional más denso. Además, tuvo un valor personal: compartió escenas con su hermana, Gabriela Ruffo, en un momento clave para ambas carreras.
Uno de sus papeles más emblemáticos fue en Simplemente María (1989–1990), también producida por Pimstein. Como María, una madre soltera que supera la pobreza con una máquina de coser en mano, Ruffo se convirtió en símbolo de superación. La telenovela fue un fenómeno masivo: alcanzó ratings históricos y, según trascendió, impulsó un aumento en las ventas de máquinas de coser en todo el país.
En Capricho (1993), bajo la producción de Carlos Sotomayor y junto a Humberto Zurita y Diana Bracho, asumió un rol más contenido y maduro, alejándose del arquetipo de víctima para adentrarse en un drama familiar con matices de thriller. Demostró versatilidad y control escénico en una trama de poder y traiciones entre hermanas.
En Pobre Niña Rica (1995), producida por Enrique Segoviano, interpretó a una heredera millonaria sometida por su entorno, cuya lucha por la libertad emocional la convirtió en un personaje inolvidable. Un dato curioso: Paulina Rubio, quien integró el elenco, interpretó el tema principal, convirtiéndolo en un clásico nostálgico de los años 90.
En Vivo por Elena (1998), producida por Angelli Nesma Medina, dio vida a una mujer bondadosa que se enamora de un hombre casado. La telenovela tuvo gran éxito en mercados internacionales, especialmente en Europa del Este, donde Ruffo comenzó a ser conocida como “la gran dama del drama latino”.
En Abrázame muy fuerte (2000–2001), bajo la producción de Salvador Mejía y junto a Fernando Colunga y César Évora, encarnó a Cristina Álvarez Rivas, un personaje con un arco emocional extenso y complejo. La producción fue líder de audiencia y consolidó a Ruffo como figura indiscutible del género.
La Madrastra (2005), también producida por Salvador Mejía, la llevó a interpretar a una mujer injustamente encarcelada que busca limpiar su nombre y recuperar a sus hijos. El misterio central —“¿quién mató a Patricia?”— se convirtió en tema nacional. El personaje le dio un renacimiento en popularidad y demostró su capacidad para sostener tramas policíacas dentro del melodrama.
En Victoria (2007–2008), coproducida por Telemundo y RTI bajo la dirección de Hugo León Ferrer, asumió el rol de una mujer madura que, tras una infidelidad marital, encuentra un amor con un hombre más joven. La telenovela abordó tabúes generacionales y emocionales, ganando gran aceptación en Estados Unidos y América Latina.
Finalmente, en Corona de Lágrimas (2012–2013 / 2022), producida por José Alberto “El Güero” Castro, personificó a una madre que lucha incansablemente por sus hijos. La telenovela se convirtió en un éxito masivo para Televisa, y Ruffo retomó el papel diez años después, demostrando que el personaje mantiene vigencia sin perder su núcleo emocional.
Es raro que una actriz tenga dos telenovelas protagonistas con su nombre propio como título. Victoria Ruffo lo logró: Victoria (1987) y Victoria (2007–2008) representan dos momentos opuestos de su carrera. La primera marcó su paso de joven promesa a estrella madura; la segunda, su regreso como figura transgresora que desafía convenciones sociales.
“¿quién mató a Patricia?”
Este interrogante, surgido de La Madrastra, permanece como uno de los momentos más comentados en la historia reciente del melodrama mexicano. Asimismo, es importante destacar que dicha telenovela es una nueva versión de Vivir Un Poco, la historia originalmente protagonizada por Angélica Aragón y Rogelio Guerra entre 1985 y 1986.
Otro dato relevante: Victoria (2007–2008) es una adaptación de la telenovela colombiana Señora Isabel, obra de Bernardo Romero Pereiro, que también inspiró Mirada de Mujer (con Angélica Aragón) y Con Esa Misma Mirada (con Angélica Rivera).
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