En medio de los persistentes ataques rusos contra la infraestructura de Ucrania, el personal del zoológico de Kiev libra una batalla silenciosa pero crucial: mantener con vida a sus animales bajo temperaturas gélidas y apagones constantes. Entre los más afectados se encuentra Tony, un gorila de 51 años considerado el primate más longevo del país, quien depende de una estufa de leña para sobrevivir al invierno.
Una lucha diaria contra el frío
Cada cinco horas, los cuidadores entregan leña para alimentar una estufa que mantiene el recinto de Tony a una temperatura estable de alrededor de 20 grados centígrados. Sin electricidad estable, este sistema rudimentario se ha convertido en la principal defensa contra las heladas que en algunas ocasiones han descendido hasta los -18 °C en la capital ucraniana.
“Puedes decirle a la gente que se vaya al campo, pero a Tony no puedo decirle eso”, dijo Kyrylo Trantin, jefe del zoo, haciendo hincapié en la imposibilidad de evacuar a los animales. “No tiene una abuela en el campo donde pueda quedarse”.
Infraestructura colapsada, servicios interrumpidos
Los continuos bombardeos aéreos contra las instalaciones energéticas del país han provocado cortes eléctricos de larga duración en Kiev y otras ciudades, dejando a millones sin luz ni calefacción. Esta crisis también ha afectado el suministro de agua, un problema añadido que complica aún más las operaciones del zoológico.
A pesar de ello, el recinto mantiene generadores funcionando las 24 horas para garantizar el calor mínimo necesario para especies como caballos, bisontes y un elefante, cuyas necesidades son especialmente altas.
Preparación ante la emergencia
Viktoriia Sluzhenko, miembro del equipo del zoológico, detalló que cuentan con reservas de agua suficientes para cubrir el consumo diario del elefante, que requiere cerca de 150 litros al día. Esta planificación minuciosa es parte de una estrategia de supervivencia que ha tenido que adaptarse al contexto de guerra y escasez.
Mientras el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, insiste en que los civiles busquen refugio fuera de la ciudad ante la amenaza de nuevos ataques, los animales del zoológico permanecen como símbolos de resistencia en un espacio donde la vida sigue, a pesar de todo.