Un debate urgente sobre la reforma al sistema electoral mexicano debe centrarse en cerrar un ciclo de 30 años dominado por acuerdos entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN), coincidieron Daniela Barragán, Meme Yamel, Álvaro Delgado y Héctor Alejandro Quintanar durante una participación en RADICALES. Los especialistas subrayaron que la transformación no solo es necesaria, sino exigida por millones de ciudadanos que han sufrido fraudes y manipulaciones en comicios a distintos niveles de gobierno.
Desmontar la idea de los “padres fundadores” de la democracia
Héctor Alejandro Quintanar afirmó que una de las primeras tareas es desafiar el significado de democracia, hoy en manos de un grupo reducido de académicos que se autoproclaman sus guardianes.
“Un concepto que urge arrebatar es el de democracia, el de transición y el de alternancia a todos estos académicos criptopanistas que han monopolizado el término”
, sostuvo.
Resaltó que durante mucho tiempo se ha asumido que cualquier modificación al sistema electoral requiere la aprobación de ciertos sectores intelectuales, algo que calificó como profundamente antidemocrático.
“Perdón, no hay nada más antidemocrático que pensar que la democracia tiene padres fundadores, un santoral o un grupúsculo de iluminados que son los únicos que saben qué se tiene que hacer. Eso no es así”
.
Un sistema de protección mutua entre partidos y órganos electorales
Meme Yamel denunció que el sistema ha operado bajo un esquema de cuotas partidistas que ha cooptado a instancias que debían funcionar con imparcialidad.
“Algo que no podemos olvidar mencionar tiene que ver con a quién le pertenecen estos grupúsculos que se sienten los padres fundadores de la democracia en México. Y estamos hablando de básicamente un sistema de cuotas que le pertenece a los partidos políticos”
.
Describió un mecanismo perverso en el que los árbitros electorales terminan protegiendo a los mismos actores políticos que los nombraron.
“cuando tienes al árbitro al que se supone que debe ser imparcial… lo que ocurre es que se terminan protegiendo unos a otros”
. El resultado, señaló, es
“un sistema electoral que protege y funciona por y para los políticos, por y para los partidos políticos, para la élite política, ni siquiera es para la democracia de la ciudadanía”
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Una reforma desde la izquierda en el poder
Álvaro Delgado destacó que el momento actual es histórico: por primera vez, una propuesta de reforma electoral emana de un gobierno de izquierda, en contraste con los cambios anteriores impulsados por el PRI y el PAN. Recordó que las reformas de 1996, 2007 y 2013-2014 fueron producto de acuerdos entre esos dos partidos, surgidos tras procesos marcados por denuncias de fraude.
Subrayó que la reforma de 1996 fue aprobada por el PRI y el PAN, la del 2007 llegó tras el fraude electoral del 2006, y la de 2013-2014 transformó al IFE en el INE.
“Estamos por primera vez ante un por una propuesta de reforma desde la izquierda en el poder”
.
Delgado identificó tres ejes centrales de la nueva propuesta: recortar el financiamiento a partidos y órganos electorales; reducir el número de diputaciones y senadurías para abaratar la representación parlamentaria; y garantizar que los tribunales y autoridades electorales sean verdaderamente imparciales.
La reforma, más allá de la descalificación política
Daniela Barragán rechazó intentos por descalificar la reforma como un capricho personal o una imposición autoritaria.
“También dejar claro que aunque ellos quieran hacer creer que esta es una lucha contra la ley Maduro, la ley AMLO-Maduro, de que una reforma electoral es capricho de Claudia Sheinbaum que otra vez está haciendo lo que le dicta AMLO desde Palenque. Reconocer que un cambio en el sistema electoral es algo que piden millones de personas”
.
Insistió en que quienes más exigen una transformación son quienes han vivido en carne propia los fraudes electorales.
“Los principales impulsores de una ley en materia electoral son las millones de personas que son quienes han padecido principalmente todos los fraudes electorales, desde los presidenciales hasta los estatales y los municipales en los tres órganos de gobierno. Son las personas las que cada elección conviven de manera más directa con este toda toda esta gama de fraudes que se hacen alrededor de una casilla”
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