Entretenimiento

Bad Bunny lleva el español a la Super Bowl: un acto cultural con fuerte resonancia política

Publicado

el

“Lo que siento va más allá de mí mismo. Es por aquellos que vinieron antes que yo y recorrieron incontables yardas para que yo pudiera entrar y anotar un touchdown…”. Con estas palabras, Bad Bunny anunció en septiembre de 2025 su participación como cabeza del espectáculo del medio tiempo de la Super Bowl. Lejos de ser una declaración individual, el mensaje evocó una herencia colectiva: la de quienes, a lo largo de generaciones, han mantenido el español vivo en Estados Unidos pese a su estatus subordinado.

El español en Estados Unidos: entre la presencia y la invisibilidad

Estados Unidos es el quinto país del mundo con más hablantes de español, superando incluso a países como Colombia o Argentina. Sin embargo, es el único entre los cinco principales donde el idioma no tiene reconocimiento oficial ni predominio. Con más de 43 millones de personas que hablan español en el hogar, según el censo de 2023, la lengua es omnipresente en la vida cotidiana, el trabajo y la música, pero sistemáticamente excluida de los espacios de representación nacional.

La paradoja es evidente: uno de cada cinco estadounidenses tiene origen hispánico, pero apenas 6 senadores en el Senado pertenecen a esta comunidad. El español suena, pero no se le permite ocupar plenamente el escenario público.

Un idioma en retirada oficial

Desde marzo de 2025, una orden ejecutiva firmada por Donald Trump declaró al inglés como idioma oficial del país, una medida sin precedentes en sus casi 250 años de historia. Esta decisión ha traído consigo una reducción progresiva de servicios gubernamentales en español, como la eliminación de la versión bilingüe de la página de la Casa Blanca o del portal LEP.gov, encargado de asistir a personas con dominio limitado del inglés.

Anuncio

El español en EE. UU. se clasifica como una “lengua de herencia”: se transmite en los hogares, pero tiende a diluirse con cada generación a favor del inglés. En este contexto, su presencia en un evento de masas como la Super Bowl adquiere una dimensión inédita.

La Super Bowl como espejo cultural

El show del medio tiempo de la Super Bowl es uno de los rituales más simbólicos de la identidad estadounidense. Actuaciones como las de Michael Jackson, Madonna, Beyoncé o Usher han marcado épocas. En 2025, Kendrick Lamar logró 131,2 millones de espectadores, más que el partido en sí. Este año, el escenario será tomado íntegramente en español por Bad Bunny, artista puertorriqueño y ciudadano estadounidense.

Ya había participado en 2020 durante la presentación de Jennifer López y Shakira, un momento que se convirtió en el más visto en la historia del halftime hasta ese momento. Ahora, vuelve como protagonista absoluto.

El impacto global del fenómeno Bad Bunny

El reguetonero acaba de ganar el Grammy al Mejor Álbum del Año por DeBÍ TiRAR MáS FOToS y es el artista más escuchado en Spotify a nivel mundial por cuarta vez, con más de 27 millones de oyentes recurrentes. Su catálogo acumula más de 19 800 millones de reproducciones, lo que equivale a más de 60 millones de streams diarios.

Para dimensionar su alcance, escuchar consecutivamente todas las reproducciones generadas por Bad Bunny en un año tomaría más de 124 000 años. Un fenómeno que trasciende los ciclos tradicionales de la música.

Anuncio

Una respuesta del público, no del Estado

La NFL, consciente de su poder de convocatoria, apuesta por Bad Bunny para atraer a la audiencia latina. Pero más allá de los intereses comerciales, el impacto cultural es inmediato. Tras el anuncio de su participación, las búsquedas de “clases de español” en Estados Unidos aumentaron un 178 % en 24 horas, según Preply. Asimismo, las consultas por “letras de Bad Bunny en inglés” crecieron un 366 %.

Estos datos revelan un movimiento espontáneo: el público no solo consume la música, sino que busca comprenderla. En un momento en que el Estado restringe el uso del español, la cultura lo proyecta al centro del escenario global. La Super Bowl, entonces, se convierte en más que un evento deportivo: un espejo de las tensiones y aspiraciones de una nación diversa.

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más leído

Salir de la versión móvil