Siria ha iniciado una ofensiva para reactivar su deteriorado sector energético, abriendo sus puertas a grandes compañías petroleras internacionales tras más de una década de guerra. Youssef Qiblawi, director de la Compañía Petrolera Siria, anunció que se están estableciendo contactos con gigantes como Chevron, ConocoPhillips, TotalEnergies y Eni, con el objetivo de aprovechar el inmenso potencial de hidrocarburos aún no explotado en el territorio.
Según Qiblawi, hasta ahora solo se ha explorado menos del 33% de las reservas del país, lo que deja al descubierto una enorme cantidad de gas natural sin desarrollar en regiones que aún no han sido evaluadas. La estrategia del gobierno se enfoca en atraer tecnología y conocimiento técnico extranjero para transformar estos recursos teóricos en producción real, con impacto en la energía regional.
Acuerdos inminentes y alianzas estratégicas
Diversas empresas ya han avanzado en sus planes. Chevron, en alianza con la qatarí Power International Holding, ha firmado un acuerdo para explorar un bloque marino, con operaciones previstas para comenzar en dos meses. Por su parte, QatarEnergy y TotalEnergies están evaluando un segundo bloque offshore, mientras Eni negocia activamente la explotación de un tercero. ConocoPhillips, por su experiencia previa en el país, ya tiene un memorando de entendimiento vigente y busca consolidar su participación.
La producción actual de petróleo se encuentra en niveles críticos: apenas 100 mil barriles diarios, frente a los 500 mil que se registraban antes del conflicto. Esta caída se debe a sabotajes y a prácticas dañinas como el uso de explosivos en pozos. Para revertir esta situación, Qiblawi propuso un modelo innovador: entregar campos existentes a empresas extranjeras para su rehabilitación, permitiéndoles obtener ganancias que reinviertan en nuevas exploraciones.
“Pedazos de pastel”
fue cómo definió este esquema de beneficio compartido.
Brechas técnicas y apertura a inversiones globales
Una de las mayores limitaciones es la falta de tecnología para exploraciones en aguas profundas, pese a contar con estudios sísmicos preliminares. Para superarlo, se planean reuniones clave con BP en Londres, y se mantiene una clara disposición a colaborar con firmas rusas y chinas. Siria posee reservas probadas de 1.300 millones de barriles de petróleo y zonas offshore que podrían ser clave en su recuperación.
En otra iniciativa paralela, un consorcio encabezado por la empresa saudí TAQA, junto a Baker Hughes, Hunt Energy y Argent LNG de Estados Unidos, se prepara para operar en bloques del noreste sirio, zonas antes bajo control kurdo. El objetivo es integrar estos recursos al sistema nacional y generar ingresos tangibles para el estado.
Hoja de ruta para la recuperación
Actualmente, más de 2 mil ingenieros están evaluando los daños en la infraestructura energética. El gobierno planea publicar un cronograma detallado de recuperación a finales de febrero. La meta es ambiciosa: duplicar la producción de gas hasta alcanzar 14 millones de metros cúbicos diarios para finales de 2026. Con inversiones significativas ya comprometidas por Arabia Saudí y Estados Unidos en energía e infraestructura, Siria busca encaminarse hacia una estabilidad energética sostenible.